¿Colombia se está convirtiendo en un país atractivo para los extranjeros? O está suspendida en...
- Laurentino Martín Villa

- 12 nov 2019
- 4 min de lectura

La ACC-CyL abre un nuevo apartado en su información de turismo rural con reportajes de países del mundo que darán perspectiva a lo mucho que tenemos en turismo de interior y lo poco que sabemos apreciarlo y utilizarlo para crear riqueza en los pueblos.
¿Colombia se está convirtiendo en un país atractivo para los extranjeros? Mientras no resuelvan sus problemas de institucionalidad, corrupción, violencia social, inseguridad cada día mayor e infraestructura, nunca podrá ser una potencia turística por mucho que se quiera hacer gala de amor patrio con cara a la galería desinformada año tras año.
Cómo se puede estar hablando de Colombia como destino turístico deseado por el viajero internacional y uno de los primeros de Latinoamérica, si es un país desconectado donde no se puede desplazar el turista por carretera ni por tren.
Ante el abandono constante de la inversión en estructuras para fortalecer la red vial que durante más de dos décadas este país viene soportando debido principalmente a que las partidas presupuestarias se pierden en el camino y nunca llegan a ejecutarse en las obras para las que habían sido destinadas, hay que unir el afán no menos corrupto de llenar de peajes cada pocos km las carreteras locales que el estado permite en beneficio de unos pocos empresarios. En Europa estas vías son de carácter secundario y en algunos casos terciarias, donde añadir que además no tienen ningún tipo de mantenimiento.
Esta realidad evita la movilidad de viajeros pues es carísimo para el colombiano pagar estas tarifas retrasando aún más a las sociedades rurales a una formas de vida que ellos no reconocen pero lo son, medievales.
Tanto es así que este país que se intenta vender al mundo como adelantado y preparado para el turismo internacional solo puede hablar en seriedad de la fragilidad de la escasa red vial donde los derrumbes, muertos, accidentes de tráfico casi obligados por la situación de las vías y el cierre de vías estratégicas por el deterioro, son realidades que se viven todos los años con mayor o menor proporción. Por ejemplo la carretera que conecta a Bogotá con Villavicencio, una vía principal, estuvo hace meses más de quince días cerrada por derrumbamiento generando costos inmensos para la economía y la población, sin que el estado se haya despeinado hasta el momento lo más mínimo.
Pero la desfachatez de los encargados del mantenimiento de estas precarias vías es tal, que atañen a la escasa inversión en carreteras y su mal estado a la geología como causa primera de los desastres en las vías nacionales, algo que como otras excusas que se escuchan desde estos lares del mundo, es ridículo teniendo en cuenta de lo que es capaz la ingeniería actual y la cantidad de ingenieros que salen de las universidades todos los años (carísimas por cierto) engrosando las listas del desempleo. Pero ese es otro tema.

La realidad querido turista es; que lo que causa las calamidades en Colombia no es la geología, tampoco el clima. "Es":
El mal uso del suelo;
La ingeniería deficiente de los proyectos;
La corrupción en las corporaciones ambientales, alcaldías y gobernaciones;
La improvisación en los proyectos de infraestructura; y
La minería con la consecuente deforestación.
Hablemos ahora del Ferrocarril.
Por sugerencia del Banco Mundial, en los años setenta-ochenta del siglo XX, la sapiencia de la dirigencia colombiana decidió acabar con los ferrocarriles después de tantos esfuerzos humanos, técnicos y financieros para construirlos en medio de esa difícil geografía, consiguiendo entonces, una estructura mínima pero suficiente para facilitar el tránsito de pasajeros y mercancías. Una vez tomada esa absurda decisión pues el ferrocarril sin duda es lo que ha catapultado la economía de los pueblos y plantearse reemplazar este vital medio de transporte, no se les ocurrió construir carreteras que suplieran esas vías de comunicación, lo único que hicieron fue desmantelar la estructura férrea y abandonar las estaciones.

¿Se puede entender como racional esta medida?
Así que querido turista, olvídese de tomar el tren en sus viajes.

Fuera de frivolidades periodísticas motivadas porque o te tomas a broma tanta incapacidad y corrupción política o uno no se recuperará jamás psicológicamente del asombro. Finalmente el resultado es que inmensos territorios están desconectados de los principales mercados perpetuando su abandono, su atraso y las complicadas condiciones de vida de sus gentes.
Repito y aclaro, las carreteras que existen están masificadas de camiones pues es la única manera de transportar mercancías, son insuficientes y están en pésimas condiciones. Según el Banco Interamericano de Desarrollo, a Colombia le hacen falta 45.000 kilómetros de vías adicionales. Inclusive en comparación con otros países del mismo nivel de desarrollo tercermundista, la brecha en dotación y calidad de carreteras es del 52 por ciento. La densidad vial de Colombia, es decir, el número de kilómetros por millón de habitantes es de solo 530, mientras que en México por ejemplo, es de 1.188 y en Brasil de 1.066 kilómetros.
Por lo tanto es el avión la única forma de moverse y solo entre las principales ciudades del país quedando el resto aisladas del turismo y de cualquier tipo de contacto con el primer mundo.
Otro día hablaremos del hospedaje turístico para que sigamos abriendo los ojos al mundo y al propio colombiano, que está confundido de la realidad debido a este tipo de información populista y manipulada de los diferentes estamentos del estado que han preferido difundir un bulo al mundo, que invertir en superar las cada día menos, consideremos estructuras, que faciliten la movilidad y el turismo.
Un saludo
El Profesor.
Laurentino Martín Villa




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