Juega conmigo ¿De qué pueblo de Castilla y León estamos hablando?
- Laurentino Martín

- 29 nov 2019
- 3 min de lectura
Vamos a ver qué capacidad de recordar imágenes tienes para detectar qué pueblo describe la crónica.

El médico visita una vez por semana esta población, a una hora de la capital de la provincia. En las elecciones del 28 de abril, los partidos y los políticos prometieron solucionar el problema pero hasta el día de hoy todavía no ha llegado ninguna medida contundente que revierta el problema.
A casi una hora o quizá un poco más en coche de la capital de la provincia, más allá de los polígonos industriales y parques comerciales que orbitan las capitales y en una calle principal que sube y baja con regularidad, se encuentra un pequeño pueblo que está desapareciendo lentamente del mapa y que parece ser que a nadie le importa.

Poco se agita en el pueblo en una mañana de lunes a viernes, además del viento que agita las banderas del ayuntamiento y el gallo cuya sombra rebota en las fachadas de las casas cuando hace sol, algunas cerradas contra el invierno, otras en diferentes estados de descomposición.
Pero entonces queda poco por remover.
Que terminen de morir los pocos ancianos que casi solos mantienen la vida en el pueblo consiguiendo que aún sigan ocasionando algún gasto a las administración autonómica, por decir sin acritud lo que aparentemente suena como obvio ante la incapacidad de hacer nada efectivo para mejorar su soledad y forma de vida.
Después de aferrarse a una colina en Castilla y León durante 500 años, esta población, como la mayoría de las pequeñas ciudades rurales españolas, sufre los estragos lentos y constantes de la despoblación, un fenómeno que amenaza más de la mitad de la superficie del país.
Nos cuenta una antigua vecina que intentó desplazarse a vivir a la localidad pero que ante la apatía del ayuntamiento y de sus gentes por cambiar las cosas, decidió volverse a la ciudad. Ahora viene por amistad de entonces creada con los mayores y por caridad al ver el abandono de los mismos. Prosigue comentando, que cuando llegó por primera vez hace dos décadas, el pueblo albergaba a 150 personas, tenía colegio, una tienda, un bar e incluso un servicio diario de autobuses a la capital y a otros pueblos de la comarca.
Hoy, su población se ha reducido a 50 personas, entre ellas solo un niño de otra joven que ha llegado para habitar una de las casas abandonadas, donde el bar grande y frío casi desatendido es, junto con la alcaldía y la Iglesia, todo lo que queda de las glorias de la población de principios del siglo XVI.
La vida en el pueblo hoy en día, se rige por el calendario. “El médico y la enfermera vienen durante una hora los martes por la mañana. El carnicero viene una vez al mes, el camión de frutas y verduras viene una vez a la semana y también el de comida congelada. Solía haber alguien que venía a vender productos de limpieza para el hogar, pero ya no ".
Azucena, una graduada en ciencias políticas de 39 años madre de un niño de tres años, único en el pueblo, que se convirtió en granjera en un afán de solucionar el problema de las despoblación, se ha encontrado con la cara no oficial de la llamada España vacía gracias a un tweet enviado en la víspera de Año Nuevo del 2018, que pedía a cambio de casa y tierras, gente joven para repoblar la localidad. Después de casi un año, es la única mujer con edad productiva que lucha ante la pasividad del alcalde que no hace nada por cambiar nada.
Sobre un selfie escrito esta mañana, ella subrayó.
“Terminó la siembra. Mujer joven campesina de un pueblo de Castilla y León… donde no hay escuela, y solo un médico durante una hora la semana. Y aquí estamos, con una sonrisa en la cara, cultivando alimentos para el mundo que nos ha dado la espalda”.

¿Sabes de qué pueblo estamos hablando?
POSIBLEMENTE DEL TUYO.
El Profesor.
Laurentino Martín Villa
Secretario General de la ACC-CyL
laurentinomartinvilla@gmail.com

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